Tengo un amante… y se lo dije a mi esposa.
Hoy es 14 de febrero. San Valentín.
Y sí: amo profundamente a mi esposa. Pero después de 20 años juntos aprendí algo que me cambió la forma de ver el amor… y también la forma en que trabajo con mis clientes.
Mi primer San Valentín con Wanda fue a distancia.
Después de 9 meses de novios, ella se fue con su familia a San Juan. Su papá se retiraba de las fuerzas armadas y volvía a sus raíces.
Recuerdo perfecto el 13 de febrero de 2006: fui a despedirla a la terminal con el pecho apretado y un nudo en la garganta. Le había comprado chocolates para el viaje. Nos despedimos con dolor, pero con una decisión: sostener la relación.
Y lo hicimos.
Viajaba cada vez que podía. En verano ella venía. Era difícil, pero era real.
Con el tiempo, la relación creció. Nos casamos en marzo de 2011 y hoy tenemos tres hijos.
En estos años aprendí algo importante: para Wanda, las acciones valen más que los discursos.
Los detalles simples, cuando son genuinos, pesan más que los grandes gestos hechos por obligación. A veces uno intenta “compensar” con algo grande cuando, en el fondo, lo que falta no es un regalo: es presencia.
Por eso mi regalo hoy no es espectacular.
Es simple: un abrazo, un “te amo” dicho con calma, un desayuno, tiempo de calidad, una charla sin pantallas. Después de tantos años, ya no se trata de demostrar: se trata de elegirnos y seguir construyendo.
El cambio.
Hubo un momento en mi vida en el que entendí que mi pasión no estaba donde yo estaba.
A mis 30 trabajaba en un banco. Tenía estabilidad, pero por dentro algo no cerraba. No me apasionaba “contar plata de otros” ni vender préstamos. Sentía que mi propósito estaba en otro lugar: el mundo digital.
Emprender o “entregarme” a una empresa fue una tensión durante años.
Hasta que decidí dar el salto. Sin experiencia real, sin plata, sin contactos. Pero con algo que hizo toda la diferencia: el respaldo emocional de mi esposa.
Después de 11 años como consultor, con emprendimientos que salieron bien y otros que no, entendí cuál fue el verdadero logro: construir un hogar.
No tengo dudas: sin Wanda yo no sería el profesional que soy. Porque el apoyo real no siempre viene en frases motivadoras. Viene en algo más difícil: quedarse. Elegir sostener. Confiar cuando todavía no se ve nada.

Mi “amante”.
Hay una frase de Jorge Bucay que me marcó: “Búsquese un amante”.
Yo se lo confesé a Wanda: mi amante es mi propósito. Mi trabajo como consultor digital. La agencia es el medio.
Es eso que me quita el sueño.
En lo que pienso cuando me despierto. Lo que me empuja a estudiar, probar, equivocarme, mejorar. Lo que me obliga a ser mejor profesional… y también mejor esposo y padre, porque me ordena.
A mis 41 años tengo algo claro: sé hacia dónde ir.
Y cuando uno tiene claridad, puede guiar.
Por eso te propongo algo simple.
No conozco tu negocio todavía, pero sí conozco este patrón:
gente valiosa, con un buen producto o servicio, trabada por fricciones digitales que le cuestan ventas, tiempo y energía.
Si querés, te regalo 1 hora para escucharte y ayudarte a ordenar prioridades:
qué te frena, qué te está estancando, qué deberías hacer primero y qué podrías dejar para después.
No te voy a prometer milagros.
No voy a decirte que “en 60 minutos cambiás la vida”.
Pero sí estoy seguro de algo: vas a salir con más claridad que la que tenías cuando entraste.
Si querés agendar, acá tenés mi calendario: Mi Agenda
Y si no encontrás horario conmigo, podés agendar con un asesor de la agencia y te van a orientar con el mismo enfoque: claridad, prioridades y próximos pasos concretos. Agendar con asesor comercial
Que tengas un gran 14 de febrero.
Y si hoy no tenés a quién decirle “te amo”, decíselo igual: a tu oficio, a tu proyecto, a eso que construís.
Porque cuando uno encuentra su propósito, todo lo demás se ordena.
Carlos Mansilla

PD> Si, al final le regale un cartera 🙂 y el desayuno fue en familia, despues de todo es un regalo para los dos.
Feliz San Valentin emprendedor!
